# Nuevas correspondencias
Siempre me han pillado desprevenido, e incluso he criticado, los audiomensajes de más de 5 minutos. "Envían un podcast". Lo consideraba una falta de respeto. En esos audios, más allá de su extensión, cabían todo tipo de silencios inquietantes, pausas, rellenos eternos e interjecciones.
Pero he cambiado de opinión. Hay tipos de amistad que piden cierta correspondencia. No telefónica: el directo es difícil de acordar y quizá las diferencias de estado entre los interlocutores no permite una conversación sobre la nada --ahí es donde se encuentra todo-- apropiada en el ajetreo cotidiano. No escrita: he probado las cartas por email pero no consigo ser lo suficientemente frecuente y la mensajería instantánea no es cómoda.
En este punto es donde entran los audios:
- Puedes escucharlos cuando quieras. Mientras paseas, vacías el lavablatos, te lavas los dientes. Es el nuevo contestador automático en altavoz.
- Puedes tardar hasta 30 días en escucharlos. Esto no es mensajería instantánea, es una correspondencia y no pide nada urgente.
- Puedes alargarlos lo que quieras. En unos 5-10 minutos puedes obtener bastante densidad de contenido.
- Tomar notas y volverlos a escuchar. Puedes escucharlos y preparar una respuesta o incluyo reflexionar al respecto antes de responder.
- Puedes partir los temas en varias grabaciones distintas. Puedes mandar varios, según vayan surgiendo.
En fin, por todo lo expuesto, declaro la época de Nuevas Audiocorrespondencias o la Era del Podcast Privado. Aunque tengo que mejorar mucho en lo que a corresponder se refiere, estoy recuperando algunas conversaciones y las estoy disfrutando mucho.
21.08.25