El sol de los Scorta. Laurent Gaudé
Un bandido, calor, polvo, robos y violaciones. Su descendencia. Los
personajes son tratados lacónicamente, mostrando su ferocidad con pocos
detalles, cómo si al haber menos palabras los hechos imaginables fueran
más terribles. Pero Gaudé tiene muy buenos detalles:
Un hombre sucio y cubierto de polvo entraba a casa de los
Biscotti, a la hora en que los lagartos sueñan con ser peces y las
piedras no pueden reprochárselo.
Aunque es demasiado: “lo sabía”, “así era”, “nunca fue de otro modo”,
como reafirmando cada cosa con frases cortas, como si fueran frascos de
información breve pero de vital importancia, recalcando todo, blanco o
negro, pero no gris. Sus personajes no dudan, se dejan llevar o mandan,
no tienen misterio -o por el contrario, lo tienen debido a su
simplicidad-, lo saben, nunca sospechan o presienten: lo saben. Sus
actitudes son planas, aunque cuando van alcanzando la madurez muestran
mayor profundidad y trascendencia: la muerte, el sentido de la vida… Me
ponía un poco nervioso que soltara tan poca información: es como si cada
frase fuera un continuará, y luego no hubiera para tanto, pero tenía su sú,
aunque nada demasiado especial, de todos modos, aunque quema, poco a
poco te bebes la sopa, y está rica. La sequedad y sencillez del pueblo,
el amor a la propia sangre y las costumbres. Además para mí tiene el
factor exótico italiano, la salsa de tomate y esas cosas. Y adjetivos
jugosos y sabrosos, cómo si aquella situación fuera legendariamente
calurosa, o árida, o así. Los mayores dan consejo y transmiten su
sabiduría a los pequeños y ellos guardan respetuoso silencio pensando
por ello que reciben el conocimiento, condensado en pocas palabras y que
se han convertido en hombres montepuccianos. Un hombre que siempre sonríe al ver el producto de la tierra sobre su mesa.
Laurent Gaudé
El sol de los Scorta
Salamandra, Quinteto, Mayo 2008
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