24 de marzo de 2026
Escribir en la granja
En mi granja está el tractor, la cosechadora, varios tipos de accesorios para cualquier tipo de subtarea, un depósito de grano, he estudiado con los mejores granjeros [1], he recorrido algunos de los iconos de labranza hasta hoy. Solo me falta salir y arar la tierra. Pero no salgo. Sigo mirando por la ventana en un descanso, mientras leo más manuales sobre plagas. Y mientras, el campo no está en barbecho, está quieto y muerto. A Eduardo Halfon le pasa lo mismo que a mí. En el Ángel Literario escribe sobre escribir, sobre cuándo uno se convierte en escritor. ¿Es eso escribir? Esa es su manera de empezar. Tengo la sensación de estar permanentemente empezando o no termino de empezar, debo de ser un Stevens [2] cumpliendo su trabajo, en la mejor disposición, cumpliendo mi deber, pero muerto. Dispuesto y muerto. Escribir es una de las cosas que más miedo me da. Escribir ficción. Pero todo el mundo sabe que si no escribes, no escribes mala ficción. Si no vacías el lavaplatos, no se te rompe la vajilla. ¿De qué escribo?¿Por qué quiero escribir? Quiero provocar lo mismo que me han provocado, y hacerlo vaciándome, sacar y vaciarme todo, no sé qué otra cosa hacer con ello. [1] Exagerando. [2] Los restos del día, Kazuo Ishiguro.