15 de abril de 2026
Formatos de cuento
Estoy empezando a leer los noventa y nueve cuentos divinos de la divina Joy Williams. Los cuentos tienen cara y media. Parece que tienen de título la numeración hasta 99, pero el título se encuentra a la firma del cuento. En general, cuando leemos el título de un cuento este nos da información sobre qué esperar o simplemente es una cita que en absoluto nos va a anticipar nada salvo una sensación confusa [1]. Algunos juegan con esa anticipación. ¿Cómo va a ser el título de un cuento un número como si fuera un número de serie? Así es Joy Williams. Tampoco se ha roto el cerebro pensándolos. Casi todos los títulos del índice son una palabra, como un identificador que se apunta en una caja durante una mudanza: número, completas, perdón, ballena, realmente, importancia. De alguna manera el índice es el último cuento, críptico, de la colección. La sensación de destilería de esta colección de cuentos [2] es total. En el segundo, Noche, se habla de un perro que nunca ha visto los ojos a su ama porque siempre lleva gafas de sol. Y parece un detalle trivial hasta que leemos: "Al igual que todo el mundo, el perro nunca le había visto los ojos. Cuando la mujer recibía invitados, preparaba un gran cuenco, lleno de gafas de sol, junto a la puerta de la casa y todos debían ponerse unas antes de entrar. Era más fácil que tener que encerrarlo en el dormitorio." No hace falta que haga comentarios, toda la divinidad está ahí. [1] Parece una tontería. [2] ¡Llevo solo 2!