Orígenes

Desde que vivo en Madrid, voy conociendo gente que con el tiempo se sorprende, o eso dicen, de que provenga de Valencia. No me ven ninguno de los artibutos/clichés con los que se asocia a los valencianos y además no hablo valenciano ni tampoco sé hacer paellas. Touché. Aún así mi suegra me sigue buscando con la mirada cuando sirven el arroz.

Alejándome de la senda algorítmica he descubierto, entre otras cosas, el manele rumano. Ando fascinado con este secreto, una música que escucho con mis propias contradicciones [1][2] y me hace tener más hambre de subculturas y oscuridades de otros rincones del mundo.

Llevo casi ocho años viviendo en otra ciudad y eso me ha hecho distanciarme de mis orígenes, las clases de valenciano, la publicidad en esa lengua, las fiestas, los detalles genuinos de esta tierra. Cómo entra el valenciano en las vidas de los no valencianoparlantes es otra historia, pero hace tiempo que no pruebo una paella en condiciones [4]. Ese espacio me ha permitido reconocer las virtudes que he perdido en la vida cotidiana. No voy a hacer una oda al respecto, si sabes a lo que me refiero.

Por eso, antes de entrar en la siguiente década, entre otras cosas, quiero recuperar asignaturas [5] pendientes:

- Leer en valencià/català.
- Aprender a hacer paellas.
- Ser alguien que se baña en el mar [6].

Ya se me ocurrirán más. No es que tenga que ser de cierta manera por ser de un sitio y no creo en la pertenencia como tal a un sitio, pero anotado queda.


[1] El techno sería otro estilo musical que me flipa, he descubierto relativamente tarde y del que siempre he tenido los prejuicios de música básica y animal para descerebrados [3].
[2] Pienso, si el manele estuviera en castellano, no me gustaría por mis prejuicios. Pero desde mi situación tiene ese punto exótico suficientemente alejado que me permite disfrutarlo.
[3] Perdón y a la vez me he convertido en uno de esos descerebrados que la escucha mientras empuja el carrito hacia la escuela infantil.
[4] Perdón por el tópico.
[5] La única pesadilla recurrente con la que sigo despertándome atacado es que tengo que enfrentarme a exámenes de la carrera y no tengo ni idea de la materia. [7]
[6] Con la paternidad ya he renunciado a mi no-baño/preferencia a estar leyendo con los pies en remojo. Los niños se bañan, no puedo tardar en zambullirme.
[7] Lamentable cartelera onírica como pesadilla.
diario

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